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Volumen 3 N°6/ 2015

Cuando el acto médico llega a tribunales

Desorden clínico judicial

La práctica médica conlleva la posibilidad de equivocarse. Los médicos lo saben, sin embargo, no están libres del efecto emocional que implica cargar con un error. ¿Qué pasa cuando a ello le sumamos el estrés de un proceso legal?


Por Mariela Fu
Revista: 
Falmed Educa / Año 3 / N°6

Al contrario de lo que puede pensarse, un evento adverso no solo afecta a los pacientes. El médico, profesional que pone su conocimiento para procurar un bien, provoca un mal. Y eso le afecta. Es lo que en Estados Unidos se conoce como “segunda víctima”, término que describe cómo los facultativos experimentan vergüenza, culpa y un alto sentido del fracaso al ver un procedimiento que no resulta según lo esperado.

El primer caso conocido de este síndrome pudo darse en 1817, y su lamentable protagonista fue Sir Richard Croft, médico inglés de la familia real británica, obstetra de la princesa Charlotte, quien pasó a la historia como el doctor de “la tragedia obstétrica triple”. La historia es la siguiente: tras un trabajo de parto de 50 horas, el hijo de la princesa, único heredero para ser Rey de Inglaterra en ese linaje familiar, nace muerto. Cinco horas más tarde, víctima de un shock y hemorragia posparto fallece la madre. Si bien nadie culpó al médico y todo el procedimiento fue respaldado incluso por una autopsia, el galeno inglés terminó suicidándose tres meses más tarde.

TRABAJAR CON MIEDO

 Según estimaciones de Falmed, un médico en Chile podría enfrentarse a dos juicios durante su ejercicio profesional. La cifra, que puede resultar atemorizante, es bajísima frente a realidades como la de Estados Unidos, donde existe una verdadera “cultura de la demanda”, que ha provocado el aumento de las primas de los seguros profesionales a niveles insostenibles. Sin embargo, a la realidad nacional hay que sumarle un elemento: en Chile las negligencias médicas son un delito establecido en el artículo 491 del Código Penal, lo cual significa que la profesión médica es la única cuya mala praxis puede ser castigada con cárcel.

El abogado jefe de la Fundación, Juan Carlos Bello, considera que buscar la solución del conflicto vía juicio penal es contraproducente para la buena práctica médica. “Criminalizar el acto médico es un contrasentido. Yo soy ferviente abanderado de la despenalización del acto médico.

 Creo que la situación actual no tiene un sustento jurídico legal deontológico. Así lo han estimado insignes penalistas chilenos, como el ex presidente de la Corte Suprema, Mario Garrido Montt, y el profesor Alfredo Etcheberry”, observa. Según las estadísticas de Falmed, del total de casos judiciales producidos en 2014, más de un 75% ocurre en sede penal. Fin del “médico heroico” En 1993, el grupo de la Asociación Médica Argentina, liderada por el Dr. Elías Hurtado Hoyo, acuñó el término “Síndrome Clínico Judicial” (SCJ) para describir un cuadro definido como “todas las alteraciones que modifican el estado de salud de un individuo que se ve sometido a una situación procesal desde un inicio, durante sus distintas etapas y/o después de haber concluido. Engloba a todas las alteraciones físicas, psíquicas y morales que se pueden producir”.

El tema también es reconocido en España, Italia y Estados Unidos con el nombre de “The malpractice stress syndrome”. El Dr. Pablo Young, quien actualmente trabaja en el Servicio de Clínica Médica del Hospital Británico de Buenos Aires; es parte del equipo que ha estudiado el tema. En entrevista con Falmed Educa aclara que actualmente prefieren hablar del “desorden clínico judicial” ya que “síndrome” es un conjunto de síntomas que pueden obedecer a distintas causas. “Aquí se trata de ‘una causa’, que es la ‘demanda judicial’, capaz de desencadenar o de provocar distintas manifestaciones” explica.

Entre sus expresiones, describe diversas respuestas sicológicas. “Angustia, ansiedad, depresión, ideación paranoide, inestabilidad emocional, irritabilidad, disfunción sexual e insomnio. Como consecuencia, el médico presenta frustración y alteraciones conductuales que modifican la relación familiar, social y/o profesional”. En su práctica médica se observan secuelas como una medicina defensiva, evasiva, insuficiente y/o excesiva. “Verá al paciente como un potencial demandante. Evitará pacientes de riesgo o tendrá pánico de equivocarse, lo que lo llevará a cambiar de especialidad o a abandonar la práctica profesional”, acota el médico argentino.

Una respuesta a ese temor es la medicina defensiva, que en su manifestación positiva lleva al médico a solicitar más exámenes de los necesarios. En el caso de la expresión negativa de la medicina defensiva, el facultativo tiende a evitar pacientes con enfermedades complejas. Analizamos con detalle este fenómeno en la edición de Revista Vida Médica que acompaña este número.

“Estamos transitando por el camino hacia el fi n del «médico heroico». Las implicancias de la medicina defensiva son fáciles de deducir: médicos en la cúspide de su experiencia y capacidad intelectual que restringen voluntariamente su actividad profesional. Claramente este desorden termina en burnout”, afirma el Dr. Young.

FAlMED ANTE lA JUDICIAlIZACIÓN

La experiencia de la Fundación de Asistencia Legal es pionera como estrategia del mundo médico para enfrentar la judicialización de la medicina. A una férrea defensa jurídica, con más de un 99% de efectividad en casos penales y civiles, se suma un seguro de responsabilidad profesional que da cobertura en casos civiles. Así también Falmed sostiene una estrategia permanente para prevenir la judicialización: promoviendo una buena relación médico paciente, participando en mediaciones, educando con su conocimiento en el ámbito del derecho médico.

A la vista de las problemáticas consecuencias de la judicialización, no sólo en la vida del facultativo que debe enfrentar un conflicto legal con un paciente, sino también como fenómeno que afecta la práctica médica en general es que se justifica la preocupación gremial sobre estos temas. El presidente de la Fundación, Dr. Sergio Rojas, considera que “es importante que el Colegio se haga cargo como gremio de estas situaciones. No solamente en la carga emocional que afecta a los médicos, sino también en la carga social que significa. Este fenómeno ha encarecido la medicina, ha hecho que los médicos se alejen de los riesgos y eso afecta el ejercicio normal de la profesión”, señala.

Otra de las estrategias de Falmed para promover una educación que asegure el ejercicio de la profesión médica en las mejores condiciones de seguridad jurídica es Pre Falmed. Un convenio que entrega defensa jurídica a los internos y que permite a la Fundación educar con su sapiencia en derecho médico a los estudiantes universitarios.

Pero ¿qué pasa cuando la prevención no es suficiente y el médico debe enfrentar un problema judicial? El primer escollo que hay que vencer es el de la negación. El Dr. Juan Restovic, encargado del Departamento de Medicina Privada de Colegio Médico, considera que “un médico en un problema legal, lo primero que hace es negar el problema, trata de no hablar esto ni con sus pares, ni con su familia, cuando debiera ser al revés: conversarlo abiertamente porque en esto normalmente no hay ni dolo ni inexperiencia. Son problemas que pasan, porque la profesión trae aparejado errores”.

Dar seguridad al médico es un norte de la Fundación y por eso la recomendación es que frente a cualquier duda recurra al conocimiento y trayectoria de sus abogados. Para eso, Juan Carlos Bello hace hincapié en que la relación del médico con su abogado defensor está amparada por el secreto profesional. La recomendación entonces es unívoca: la relación debe basarse en la confianza. “El abogado – como el médico con su paciente- necesita de una correcta anamnesis y si el médico no te entrega todos los antecedentes, no le puedes dar la mejor defensa jurídica”, concluye.

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