Revista Falmed Educa
Año 4 / N° 9 - 2016

Opinión

Comités de Ética Asistencial


"Los comités de ética asistencial son un avance sustancial en la calidad de la atención de salud, que va en beneficio directo de nuestros pacientes".
26/12/2016 | Por: Dr. Rodrigo Salinas Ríos
Junto al desarrollo tecnológico vertiginoso de la medicina que arranca desde la segunda mitad del siglo recién pasado, que mejoró las expectativas de vida de la población hasta límites previamente impensables, se hizo evidente a la profesión médica que de la mano del surgimiento de nuevas oportunidades terapéuticas que permitían intervenir sobre la reproducción humana, así como prolongar la vida artificialmente, aun a expensas de una pobre calidad de la misma, aparecían dilemas éticos que no habrían sido imaginables por colegas de las décadas inmediatamente anteriores.

Simultáneamente con el desarrollo tecnológico de la medicina adquirió importancia, además, el reconocimiento de los derechos de los pacientes en el contexto de la atención sanitaria, como un hecho sociológico globalmente aceptado, que obligaba a considerar la autonomía de la voluntad de estos últimos en decisiones que decían relación con materias diagnósticas y terapéuticas, que hasta entonces eran de resorte preferente del profesional tratante. Estos cambios en el contexto de la atención médica configuraban un escenario que hicieron evidente la necesidad de contar con opiniones colegiadas que apoyasen la decisión clínica, ahí donde el espacio de incertidumbre no tenía que ver con materias susceptibles de verificación empírica, sino con la apreciación ponderada de valores y principios, particularmente en aquellos casos en que la opinión del profesional respecto de la conducta que era pertinente seguir entraba en contradicción con la apreciación del paciente o sus familiares.

Su primera expresión formal se encuentra en la propuesta de creación de comités de ética hospitalarios contenida en las recomendaciones sobre cuándo suspender medidas de soporte vital, elaboradas por la Comisión Presidencial para el Estudio de Problemas Éticos en Medicina, asesora del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, publicadas el año 1983, en que se asigna a estos cuerpos las siguientes funciones: (1) Revisar decisiones sobre tratamiento de pacientes terminales incapaces de tomar decisiones y de aquellos que encontrándose en condiciones de tomarlas requieran evaluación por el comité; (2) Revisar decisiones médicas que tengan implicancias éticas, a petición del paciente, de su familia, o del profesional tratante; y (3) Entregar consejería a cualquier paciente, familiar de éste, o profesional tratante, que lo requiera. El mismo documento entrega además, a los comités, la posibilidad facultativa de conducir actividades educativas y de establecer guías que puedan servir a las organizaciones en las que se encuentran insertos.

La legislación chilena, que regula el modo como los pacientes ejercen sus derechos en el contexto de la atención sanitaria, consagra la existencia de los comités de ética en el artículo 17º de la Ley 20.584, donde señala textualmente que "En el caso de que el profesional tratante tenga dudas acerca de la competencia de la persona, o estime que la decisión manifestada por ésta o sus representantes legales la expone a graves daños a su salud o a riesgo de morir, que serían evitables prudencialmente siguiendo los tratamientos indicados, deberá solicitar la opinión del comité de ética del establecimiento o, en caso de no poseer uno, al que según el reglamento dispuesto en el artículo 20º le corresponda. Asimismo, si la insistencia en la indicación de los tratamientos o la limitación del esfuerzo terapéutico son rechazadas por la persona o por sus representantes legales, se podrá solicitar la opinión de dicho comité. En ambos casos, el pronunciamiento del comité tendrá sólo el carácter de recomendación y sus integrantes no tendrán responsabilidad civil o penal respecto de lo que ocurra en definitiva. En el caso de que la consulta diga relación con la atención a menores de edad, el comité deberá tener en cuenta especialmente el interés superior de estos últimos. Tanto la persona como cualquiera a su nombre podrán, si no se conformaren con la opinión del comité, solicitar a la Corte de Apelaciones del domicilio del actor la revisión del caso y la adopción de las medidas que estime necesarias." En el artículo siguiente la Ley entrega al comité, asimismo, la responsabilidad de opinar en aquellos casos en que se decida el alta forzosa de un paciente desde un establecimiento hospitalario. El modo de funcionamiento y constitución del comité de ética asistencial se encuentra regulado, por lo demás, de modo detallado, en el reglamento que con ese fin fue promulgado en octubre del año 2012, en que se reconoce a los comités, además, las funciones educativas y orientadoras a que se hacía alusión más arriba.

La redacción tanto del reglamento como de la Ley, recoge el carácter de simple recomendación que tiene la opinión del comité, que como lo señala de modo explícito el primero de ellos en su artículo 9º no puede, en caso alguno "Reemplazar la decisión clínica del profesional tratante o asumir la responsabilidad de quien ha solicitado su asesoramiento", eximiendo, así, de responsabilidad civil o penal a los miembros del comité que participen de la elaboración de la recomendación. Esta necesaria aclaración recoge lo que ya estaba señalado en las recomendaciones de la comisión asesora del gobierno norteamericano, señaladas con anterioridad, en que se especifica el carácter no mandatorio que tiene la recomendación de este cuerpo colegiado respecto a la decisión que finalmente se adopte con el paciente que motivó la consulta.

Los comités de ética asistencial, en resumen, son un avance sustancial en la calidad de la atención de salud, que va en beneficio directo de nuestros pacientes y cuya conformación obligatoria en todos los establecimientos asistencial es de tan evidente necesidad como la de contar con un moderno servicio de radiología o de equipos de cuidado crítico, que debemos ocupar juiciosamente toda vez que nuestro recto juicio clínico así lo requiera. 


Dr. Rodrigo Salinas Ríos, presidente del Tribunal Nacional de Ética del Colegio Médico de Chile A.G.

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