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La limitación del esfuerzo terapéutico debe planificarse con el paciente

El avance del desarrollo tecnológico plantea a los médicos el desafío de tratar a sus pacientes sin prolongar artificialmente la vida, evitando lo que se conoce como "encarnizamiento" u "obstinación terapéutica". El tema es de suma importancia para los internistas, que trataron la materia durante la I Jornada de Medicina Interna realizada en el Hospital Dipreca.

03/05/2016


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La Ley de Derechos y Deberes declaró que los pacientes en estado terminal tienen el derecho de aceptar o denegar cualquier tratamiento que tenga como efecto prolongar artificialmente su vida. Sin embargo, rechazar un tratamiento no puede implicar la aceleración artificial del proceso de la muerte. 

De este modo, la Ley 20.584 consagró la limitación del esfuerzo terapéutico (LET), evitando que nuestro país contemple en su legislación la eutanasia y el suicidio asistido.

Los temas vinculados a la bioética son materias complejas, de difícil abordaje. Por este motivo, la I Jornada de Medicina Interna, desarrollada el 29 y 30 de abril pasado en el Hospital Dipreca, incluyó en su pauta dos charlas sobre LET, que trataron la visión desde la medicina como también desde el derecho médico. 

La abogada Carmen Gloria Pierart, responsable de la Unidad de Mediación de Falmed, fue la encargada de abordar el tema y responder a variadas consultas de los asistentes, quienes desde sus propias vivencias al interior del Hospital Dipreca consultaron cómo enfrentar casos donde los pacientes reciben un tratamiento que ha dejado de cumplir su función y que finalmente no provoca el alivio deseado. 

Por lo anterior es importante destacar que la forma correcta de aplicar la LET es que los profesionales tratantes proporcionen información completa y comprensible a los pacientes y sus familiares. La profesional de Falmed enfatizó en la adecuada comunicación del médico con el paciente y su familia, para evitar reclamos de familiares –como ella misma ha escuchado– que no comprendieron debidamente los alcances de suspender un determinado tratamiento. 

"Según el artículo 16 de la ley 20.584, el paciente tiene derecho a rechazar someterse a medios extraordinarios o innecesarios que prolonguen artificialmente la vida y así evitar el obstinamiento terapéutico", resumió Pierart.

El espíritu de la ley es garantizar, por un lado, la posibilidad de evitar una prolongación innecesaria de la agonía, y por el otro, que ello no se traduzca en la muerte a petición o por compasión.

Los facultativos, particularmente los especialistas en medicina interna, deben preocuparse e involucrarse en un diálogo con el paciente y la familia, procurando idealmente que sea él o ella quien pueda poner de manifiesto su voluntad. Para ello, es recomendable que él y la familia planifiquen oportunamente este complejo momento.