Tras vivir duros años de injustas y públicas acusaciones, el Dr. Francisco Redondo puede respirar tranquilo, al saber que su buen nombre y prestigio como profesional está siendo reparado. Vivir el calvario del circo mediático que lo acusó, sin mayores pruebas de cometer supuesta negligencia médica fue, sin dudas una difícil experiencia.
El año 2006 el programa Informe Especial, de Televisión Nacional, apuró un juicio y, sin esperar la determinación final de los tribunales, sentenció ante todo el país al Dr. Redondo, quien se desempeñaba como director del Hospital de Coyhaique y lo catalogó como negligente, en circunstancias que hoy la justicia está diciendo exactamente lo contrario.
Como dice la sentencia absolutoria: “Ha quedado en evidencia que la conducta del médico José Francisco Redondo Caro no vulneró la lex artis en el curso de la asistencia que prestó a la paciente porque: a) atendió adecuadamente a su paciente durante el curso del embarazo, como lo manifestó ésta y su marido; y b) en lo que concierne a las actuaciones cumplidas en la noche del 31 de octubre al 1º de noviembre de 2001, porque dio las instrucciones convenientes y adecuadas al momento a la matrona, a fin de prestar a su paciente las primeras atenciones hospitalarias -que pericialmente fueron estimadas las propias del caso- con la finalidad de intervenirla quirúrgicamente en la mañana del día 1º, a menos que los resultados del monitoreo que habría de practicársele hicieran necesario adelantar dicha intervención; y porque, conocida la situación de urgencia en que se encontraba la mujer, aplicó las conductas dirigidas a practicar la cesárea de inmediato, maniobras que también fueron las adecuadas en la situación, no obstante el funesto hallazgo final que frustró dolorosamente las legítimas expectativas de la querellante.”
Esta sentencia demuestra que nunca es bueno adelantar juicios, ni menos de forma masiva, ante todo un país, sometiendo a un duro calvario a un médico y su familia.