El lunes 3 de marzo pasado fue el fin del calvario para estos dos prestigiosos médicos, que durante largos años sufrieron el sinsabor de ser injustamente acusados de cometer homicidio culposo, en perjuicio de una paciente en julio del año 1994, en circunstancias que siempre actuaron dentro de la lex artis y cumplieron su trabajo con el mayor profesionalismo.
Todo comenzó cuando la paciente se presentó en el Hospital San José para reparar un prolapso genital, existiendo el antecedente en cuanto a que era alérgica a la dipirona, situación que el Dr. Fuhrer registró en la ficha clínica, de acuerdo con los protocolos establecidos. Así, la operación efectuada por el Dr. Fuhrer fue todo un éxito desde el punto de vista clínico y, tal como quedó establecido en el proceso, las complicaciones posteriores nada tuvieron que ver con el procedimiento.
Además, quedó también claro que el Dr. Bahamondes, médico residente de turno del Hospital San José, a cargo de la sala de post operados al momento de los hechos, no tuvo ninguna responsabilidad, pues estaba a cargo también de otros servicios del recinto asistencial, distantes entre sí del referido hospital, por lo que una acusación en su contra estaba totalmente fuera de lugar.
En dos pericias, una evacuada por el Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y la otra, por el Departamento de Medicina Criminalística de la Policía de Investigaciones, se concluye que el doctor Fuhrer realizó su labor profesional, cumpliendo a cabalidad con la lex artis, examinado a su paciente, ordenando la práctica de diversos exámenes y registrando en la ficha clínica sus resultados, entre ellos el hecho de tratarse de una paciente obesa, hipertensa y alérgica a la dipirona.
En tanto, para el Dr. Bahamondes, esta noticia significa “un gran alivio y sacarse un enorme peso de encima”, por cuanto todavía no se explica las razones que lo llevaron a estar involucrado en este desagradable asunto. “Yo estaba de turno a cargo de todo el hospital y, de repente me vi metido en un problema en el que no tenía nada que ver. Agradezco el buen trabajo de Falmed, que en todo momento estuvieron cerca mío y pudieron defenderme de acusaciones absolutamente fuera de lugar”, explica el destacado cirujano digestivo.