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revista abril 2010

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 Ligadura de trompas a mujer con VIH Minimizar

Procedimiento fue Autorizado por la Paciente

Pese a lo noticioso que ha resultado para los medios de comunicación referirse al caso de Y. V. quien -supuestamente habría sufrido la ligadura de sus trompas  a manos de un profesional que la habría discriminado por tener VIH-, lo cierto es que está acreditado en el proceso que la mujer autorizó el procedimiento efectuado hace cinco años en el Hospital de Curicó.

Así lo confirman diversos testimonios que constan en el proceso, en el cual, el Dr. Manuel Gatica, con más de 31 años de ejercicio de la profesión, junto con otros integrantes del equipo, explican que la paciente aceptó que se le realizara la ligadura tubaria, no obstante que le manifestaron en varias oportunidades, las consecuencias del mismo.

Actuar bajo la lex artis ha sido para el Dr. Gatica una máxima que ha respetado a lo largo de su dilatada trayectoria. Tanto colegas suyos como pacientes, pueden confirmar que este médico cirujano, que lleva más de 17 años operando cesáreas y ligaduras programadas, tiene como único norte el bienestar de sus pacientes.

La acusación por causar lesiones graves a una mujer portadora del VIH, ciertamente que está fuera de todo lugar, por cuanto a la paciente se le manifestó si estaba conciente de lo que significaba una ligadura tubaria, haciéndole ver la imposibilidad de lograr un nuevo embarazo en el futuro. La respuesta de la misma fue afirmativa y tal como lo recuerda Juana Maldonado, técnico en enfermería que participó en la cesárea, la paciente afirmó que “nadie se iba a querer casar ni tener hijos con alguien con SIDA y que si tenía más hijos, ellos a la larga iban a morir”, por lo que aceptaba que se llevara adelante el procedimiento. Situación que consta en la ficha clínica.

El abogado jefe de Falmed, Juan Carlos Bello, explica que la formalización tuvo escasos fundamentos y que sólo se produjo porque la causa estaba próxima a prescribir, pero que, tal como lo reconoce el propio fiscal, no existen mayores antecedentes para inculpar al Dr. Gatica. Por ello, afirma que se avisora con optimismo el proceso y que el buen accionar del prestigioso médico quedará finalmente acreditado.

La ficha establece que la advertencia sobre las consecuencias de la ligadura, fue un protocolo dictado en voz alta, con todos los miembros del pabellón presentes y con la paciente despierta, por cuanto la operación se realizó con anestesia raquídea. Además, tal como consta en el proceso, la técnico en enfermería, recuerda que fue el mismo médico quien le pidió que le reiterara la pregunta a la paciente y que le volviera a explicar las implicaciones de la ligadura, para que no quedaran dudas.

La experiencia en el tratamiento de pacientes con VIH, debido a que trabaja en una zona señalada como un foco endémico de este virus, como Hualañé, convierte al Dr. Manuel Gatica en una voz autorizada y en un ejemplo de dedicación y abnegación para sus pacientes.

      

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